MIRADAS SIN LUZ

César Llanos: “Mi vida es normal, simplemente no puedo ver”

En Perú, 1 millón 575 mil personas presentan algún tipo de discapacidad, de las cuales el 51% (801 mil personas) sufren de ceguera, según el estudio del Instituto Nacional de Estadística (INEI). En La Libertad el número de personas con ceguera progresiva es 2 mil 265, es decir un 8,2 % de la población liberteña, según el Instituto Regional de Oftalmología (IRO). Las posibilidades de tratamientos también son elevadas, el 80% de casos de discapacidad visual se pueden evitar o curar.
                                           Datos estadísticos de personas con discapacidad en el Perú 

La ceguera consiste en la pérdida total o parcial del sentido de la vista, debido a enfermedades que se desarrollan a lo largo de la vida del individuo, accidentes o una afección congénita. En estadísticas globales de la Organización Mundial de la Salud (OMS) la principal causa de ceguera en el mundo es propiciado por los errores de refracción no corregidos, es decir, no tratar a tiempo los problemas de visión; en cambio, en los países de ingresos medios y bajos, como el Perú, que las cataratas siguen siendo la principal causa de discapacidad visual.


                                                  La catarata es la principal causa de ceguera en el Perú


Esta discapacidad puede afectar a cualquier persona, y la limita a realizar diferentes actividades de forma sencilla. La ceguera encierra la pérdida de la visión, y no de otras capacidades o aspectos en las personas que padecen esta enfermedad. Se dice que, ante la pérdida de un sentido, los demás se potencian; esta aseveración es respaldada por Guillermina López Bendito, investigadora principal del Instituto de Neurociencias de Alicante.

Una persona que carece de un sentido aprende a desarrollar los demás sentidos organizando sus funciones de otro modo, y esto ocurre gracias a la capacidad de adaptación que tiene el cerebro humano, cuanto más se estimula una neurona más conexiones se crean y más se refuerzan las áreas correspondientes del cerebro. Es por eso que los invidentes pueden realizar diversas actividades físicas, pueden desarrollarse en el ámbito laboral y profesional.

Uno de los oficios por el que más optan los invidentes y en el cual ha encontrado muy buena acogida por parte de la población peruana y trujillana es ser masajista terapéutico. El masaje terapéutico engloba toda una serie de técnicas de masaje que se utilizan en el tratamiento para aliviar el estrés, la tensión de los músculos, afecciones físicas, además activa la circulación sanguínea, mejorando el aporte de oxígeno a los tejidos. Entre los servicios brindados que más destacan están la masoterapia, shiatsu, y la reflexología.

En Trujillo existen muchos casos de personas invidentes y organizaciones que se dedican a los masajes terapéuticos entre ellos se destaca el centro de terapia Luis Braille. Este organismo funciona desde febrero del 2009, gracias a un convenio realizado con la municipalidad de Trujillo, que cedió el local por 10 años a la Asociación de Invidentes de la Región La Libertad. Los invidentes que brindan servicios allí estudiaron en el colegio Tulio Herrera León y fueron capacitados con profesores de la capital.

En la búsqueda de saber cuál es la situación de las personas invidentes en Trujillo, nos encontramos en la Plazuela El Recreo a Joel Valencia, quien con una silla especial para masajes y una plataforma rectangular de cuero ofrece ‘masajes al paso’, como él los llama. Joel forma parte del gran número de personas que perdieron la visión por la enfermedad denominada Glaucoma. Enfermedad que consiste en la pérdida gradual de la visión y es una de las principales causas de ceguera crónica en el mundo.

“Nací con catarata congénita, a los 8 meses me operaron 6 veces y recién a los 2 años pude ver, hasta los 27 años, ya llevo tres años que se cerró mi visión, debido al glaucoma. Pero sí tuve el privilegio de ver la luz del día, pájaros, árboles, sé cómo es una persona, objetos y cosas que hay en el mundo”. Recuerda Joel con una actitud imperturbable. El joven realizó sus estudios en el colegio Tulio Herrera donde aprendió masajes terapéuticos. Con los conocimientos adquiridos decidió emprender su propio negocio de ‘masajes al paso’ en el cual brinda sus servicios a un precio muy económico.


                                                        Foto: Joel Valencia 'Masajes al paso'


Así como Joel Valencia, quien emprendió exitosamente, existen otros casos como el del periodista Cesar Llanos, quien fue invidente desde que nació debido a una negligencia médica, ésta se originó al ingresarlo incorrectamente en una incubadora. Estudió también en Tulio Herrera León, y sus estudios superiores los cursó en la Universidad César Vallejo, dónde obtuvo el título de Licenciado en Ciencias de la Comunicación. Para el periodista las personas invidentes también deben buscar oportunidades, estudiar, y prepararse para que la inclusión en el campo laboral sea exitosa.


                                                                   Periodista César Llanos


Las personas con discapacidad son marginadas socialmente, en muchos aspectos como el educativo o laboral. “Para la discapacidad de invidentes muy poco se ve el apoyo”, comenta Joel Valencia. Esto sucede pese a que existan programas para facilitar el desempeño de los ciegos en las computadoras, como el software JAWS (acrónimo de Job Access With Speech), el cuál funciona mediante sonidos y permite al usuario poder realizar acciones en la computadora sin la necesidad de ver. “Ya ha pasado más de cuatro veces que la Sunat nos va a dar trabajo, pero solo son falsas esperanzas”, acota Valencia.

La discriminación no solo se muestra mediante el rechazo, sino también por la indiferencia de las autoridades en detalles que afectan la vida de las personas sin capacidad de visión. “Desde caídas a huecos, choques con escaleras, portones levadizos, letreros colgantes, pizarras que ocupan todas las veredas… en vez de yo criticar a las autoridades porque no nos dan trabajo, porque sí nos pueden dar, tendría que criticarlas yo por su ineptitud y falta de consideración a los invidentes al no poder en orden las cosas”, expresa con indignación Cesar Llanos.

En vista de ello, fue creada la ley 27050 que tiene por finalidad establecer, reconocer y proteger los derechos, para que la persona con discapacidad alcance su desarrollo e integración social, económica y cultural. Bajo el mismo fin se creó el Consejo Nacional para la Integración de la Persona con Discapacidad (Conadis), organismo que se encarga de luchar por una inclusión social en todo el Perú y que suma de manera importante en el desarrollo de las personas con discapacidad. Otro organismo dedicado al velar por los discapacitados es la Oficina Municipal de Atención a la Persona con Discapacidad (Omaped), que se encarga de “darle calidad de vida a la persona con discapacidad, en todos los ámbitos como recreación, salud, deportes, entre otros”, según Maruja Huertas, responsable de esta oficina en Trujillo. 

La mejora no solo depende de las autoridades, sino de todos nosotros, ya que la igualdad depende de que tanto los favorecidos con lo que se solicite, así como los que no, estén unidos por una misma causa. Depende también mucho de los propios invidentes, de tomar acciones y no solo esperar, como menciona Cesar Llanos: “Cuando tú no solamente eres ciego porque no puedes ver la luz, sino que también eres ciego de mente, ahí está tu problema. Cuando crees que la gente va a venir a tocarte la puerta y decirte ¿sabes qué? Te voy a dar trabajo (…) Las personas con discapacidad  tenemos la obligación de demostrar lo que podemos hacer, y el Estado tiene la obligación de darnos oportunidades”.

Entrevista aquí (vídeo)



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